Salud

¿El Aceite de Palma Provoca Cáncer?

aceite de palma cancerigeno

Hoy vamos a hablar de un tema controversial pero a su vez sumamente importante… ¿El aceite de palma es cancerígeno? Pareciera que hay una persecución sobre el aceite de palma, que por momentos se asemeja a un complot, pero ¿Hay fundamentos para esto?. Hoy vamos a debatir sobre este nuevo atacante de la salud que se usa en una gran cantidad de alimentos procesados.

Ya en el año 2009, estudios norteamericanos, podían demostrar que el consumo del aceite de palma es malo porque aumenta el colesterol malo (LDL) y reduce el bueno (HDL); lo mismo que sucede con el consumo de grasas hidrogenadas.

Pero… ¿Qué relación hay entre el cáncer y el aceite de palma? El componente principal de este aceite es el ácido palmítico, que es un ácido graso saturado; y un estudio que se ha realizado en el Institute of Research in Biomedicine de Barcelona, ha establecido que existe una proteína, la CD36 que se encuentra en las células tumorales, que lo que hace es capturar y meter los lípidos dentro de estas células; lo que hace que se establezca una relación entre el metabolismo de las grasas y la metástasis que se produce en las células tumorales.

aceite de palma cancer

Entonces… ¿Por qué dicen que es cancerígeno el aceite de palma? Porque justamente, en el estudio realizado, se utilizó el ácido palmítico. No es que hayan elegido a un aceite al azar, sino que el aceite de palma se encuentra presente en una gran cantidad alimentos y su consumo es nocivo para la salud.

Incluso, ya en varios supermercados españoles, se han retirado los productos con aceite de palma de las góndolas.

Por su parte, la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria, trata de prevenir de los riesgos a la población, alertando sobre que durante la elaboración, el aceite se debe someter a temperaturas que superan los 200° C y mediante este proceso, se generan sustancias que son genotóxicas y dañan el ADN; así como también sustancias carcinogénicas, otro de los motivos por los que se advierte que el aceite de palma es cancerígeno.

Desde las agencias de salud y prevención, advierten que el consumo de este aceite es peligroso para los niños, aunque sea un consumo reducido; y es nocivo para la salud de cualquier persona, en un consumo prolongado. Por lo que recomiendan el uso de otros aceites como el de oliva, para prevenir los daños.

Productos que Contienen Aceite de Palma

Si no sabes que alimentos contienen aceite de palma, es muy difícil que puedas evitarlo. Este tipo de grasa no le aporta sabor al alimento, no se oxida y es muy estable, manteniendo sus propiedades aunque se eleven las temperaturas; es por ello que se vuelve práctico cuando se debe freír o conservar alimento a temperaturas altas.

aceite de palma es malo

Estas propiedades hacen que productos llevan aceite de palma para su elaboración, y pese a los riesgos nocivos para la salud, se ha convertido una estrella en la industria de los platos preparados y los alimentos procesados.

Dentro de los principales alimentos que contienen aceite de palma, se pueden encontrar en variedades de helados, bollería, galletas, salsas, pan, aperitivos, repostería, masas de hojaldre, chocolates, pizzas, aperitivos salados, aperitivos dulces, margarinas y pasteles. Son muchas las marcas que adhieren este tipo de aceite para facilitar el proceso de elaboración, sin mencionar las cadenas de comida rápida que están algo reacios en el sentido de dejar de utilizar esta grasa y reemplazarla por una opción menos nociva para la salud.

La recomendación fundamental es que te cuides en casa de los alimentos con aceite de palma, puedes reemplazar todos los alimentos que lo contienen, por versiones saludables; no es que debes dejar de comer, por ejemplo galletas, porque todas tienen aceite de palma; no es eso, tienes que buscar las marcas que no lo utilizan. Para estar seguro de esto, solo tienes que voltear el paquete del alimento y leer la lista de ingredientes para estar seguro de que no está elaborado con dicho aceite.

Si nosotros no cuidamos nuestra salud, nadie lo hará; procura cuidarte de este tipo de productos que atentan contra tu integridad física. Toma el consejo de los profesionales que nos advierten sobre los peligros y súmate a una alimentación que mantenga fuera al aceite de palma.

La cistitis no es tan terrible

¿Qué es la infección urinaria o cistitis?

La cistitis es una inflamación de la vejiga urinaria, causada por una bacteria, que afecta mayoritariamente a las mujeres e impacta mucho sobre la calidad de vida de quién la padece.

Se calcula que entre un 50-60% de las mujeres padecen algún episodio de cistitis a lo largo de su vida, y muchas de ellas la presentan de forma repetida, lo que se denomina cistitis recurrente o de repetición.

La bacteria que con mayor frecuencia causa la cistitis es la Escherichia coli o E. coli, la cual habita de manera natural en el tracto digestivo, donde colabora en la digestión y absorción de los alimentos.. Esta bacteria tiene forma de bastoncillo, motivo por el que se clasifica como bacilo, y se caracteriza tener una cubierta que posee unos pelillos, que le permiten adherirse a superficies epiteliales como la pared del tracto urinario, y unos filamentos alargados que le permiten desplazarse y trepar hasta el interior de la vejiga urinaria.

¿Qué me ocurre? ¿Por qué me pasa?

El bacilo E. coli, habitual de la flora intestinal, aprovecha determinadas circunstancias para salir del intestino, ascender por la uretra e invadir la vejiga urinaria, comportándose de este modo como un germen invasor y problemático. Una vez en la vejiga urinaria, gracias a sus pelillos, se adhiere a la pared y se reproduce produciendo una reacción inflamatoria aguda que es la causante de todos los síntomas relacionados con la cistitis.

Las manifestaciones propias de la cistitis son: escozor al orinar, dolor en el bajo vientre, justo por encima del pubis, sensación de una necesidad urgente de ir a orinar y necesidad de orinar con mucha más frecuencia de lo habitual, pero expulsando muy poca cantidad de orina cada vez. En algunas ocasiones puede presentarse sangre en la orina o fiebre no superior a 38º. Si la fiebre es más alta debe reconsiderarse el diagnóstico ya que es probable que no se trate de una cistitis, sino más bien de una infección del riñón (=pielonefritis) que precisa diferente atención médica.

Existen varias circunstancias que favorecen que el bacilo E. coli pueda invadir el tracto urinario y provocar una cistitis. Las distintas situaciones que favorecen las cistitis se denominan factores de riesgo.

Factores de riesgo

Entre las circunstancias que favorecen que el bacilo E. coli pueda invadir el tracto urinario y provocar una cistitis, se encuentran:

  1. Ser mujer:
    La menor distancia entre el ano y la uretra en las mujeres facilita la contaminación por continuidad. Además, la menor longitud de la uretra en la mujer hace más fácil que el bacilo E. coli alcance la vejiga urinaria y provoque una cistitis.
  1. Relaciones sexuales:
    La actividad sexual supone una maniobra de fricción que favorece la penetración de bacterias procedentes del tracto intestinal al urinario. Es importante destacar que no se trata de un contagio, por lo que no es una infección de transmisión sexual o venérea. La relación entre el coito y la cistitis no se debe a ninguna postura en particular, pero si que existe mayor riesgo cuando se trata de un contacto sexual intenso después de una larga temporada sin sexo.
  1. El uso de dispositivos intravaginales:
    Los diafragmas, si no están bien colocados, pueden representar un elemento que comprima a la vejiga e impida su correcto vaciado, situación que facilita el desarrollo y crecimiento de bacterias colonizadoras como E. coli. Además, se utilizan frecuentemente junto con espermicidas, sustancias que pueden resultar irritantes de las mucosas vulvovaginales, con lo que pueden hacer más sensible a la uretra y empeorar la inflamación. Algo similar puede suceder con el empleo de preservativos ya que generalmente se encuentran recubiertos de material espermicida.
  1. Una higiene íntima incorrecta:
    La falta de higiene no es recomendable, y el exceso tampoco. Un exceso de higiene puede alterar la flora habitual que habita en la zona vaginal permitiendo la colonización por gérmenes procedentes de las heces, como el E. coli. Al utilizar la higiene íntima en exceso, como puede ser el lavado en el bidé, el manto graso desaparece y puede favorecer la aparición de la cistitis. Por otro lado, es necesario tener en cuenta que la limpieza de la zona alrededor del ano debe hacerse siempre de delante hacia atrás para evitar arrastrar las bacterias intestinales hacia la uretra.
  1. Llevar ropa ajustada, compresas o salvaslips:
    El roce que provoca la ropa ajustada (especialmente si es de nylon o de fibra artificial ya que son tejidos que dificultan la transpiración) y los complementos higiénicos como las compresas, facilita la transmisión de gérmenes y la irritación de la vulva y  de la zona cercana a la uretra.
  1. La toma previa de antibióticos:
    La flora vaginal habitual se compone de bacterias beneficiosas (bacilos de Doderlain) que impiden la invasión por otros gérmenes. La toma de antibióticos puede eliminar o alterar la flora habitual, con lo que facilita la invasión de la vagina por gérmenes oportunistas procedentes de las heces como el E. coli, que tendrán que recorrer una menor distancia para poder colonizar el tracto urinario
  1. La menopausia:
    Durante la menopausia, con la disminución de los estrógenos naturales, se suceden unos cambios fisiológicos, como la modificación de la acidez natural y del entorno vaginal, así como una disminución de la capacidad de lubricación, que aumentan la predisposición a padecer cistitis.
  1. El embarazo:
    La cistitis es un problema frecuente durante la gestación, principalmente por los cambios hormonales y anatómicos que se producen en esta etapa. Es importante la realización de cultivos urinarios durante este periodo para descartar la presencia de bacterias en orina, ya que la aparición de una cistitis durante el embarazo se asocia frecuentemente con el desarrollo de una pielonefritis (infección del riñon), la cual puede tener consecuencias graves para la madre y su futuro hijo.
  1. Alteraciones de la vejiga o del tránsito urinario:
    Los embarazos previos y la edad debilitan la musculatura del periné y el suelo pélvico, lo que hace más probable que los órganos genitales internos desciendan y asomen por la vulva. De este modo cualquier alteración en la disposición de la vejiga, como la vejiga caída o cistocele, o alteraciones del flujo urinario, como el reflujo, pueden dificultar el vaciado de la vejiga y favorecer la colonización bacteriana. Por otra parte, la incontinencia urinaria se asocia a la cistitis por un doble motivo; debido al mal funcionamiento de la musculatura que impide la correcta evacuación voluntaria de la orina, y por otro debido a que el escape hace que la mujer lleve algún tipo de compresa absorbente que un aumento de la humedad local, que favorece la colonización de la uretra por los gérmenes.
  1. Padecer diabetes:
    La diabetes es una alteración del metabolismo que produce un aumento de la concentración de la glucosa en sangre. Esta circunstancia, si no está bien controlada, conlleva una serie de modificaciones en el organismo que favorecen se desarrolle con mayor facilidad una cistitis. Por otro lado, la aparición de una cistitis en las mujeres diabéticas puede generar un desorden grave en el control de sus niveles de glucosa y empeorar las consecuencias de la cistitis.

Falsos mitos

Hay varias creencias falsas entorno a la cistitis que condicionan una mala información y en consecuencia, pueden motivar actitudes erróneas sobre esta entidad.

No es cierto que la cistitis:

Sea una infección de transmisión sexual

A pesar de que la cistitis se presenta con mayor frecuencia en mujeres sexualmente activas por la fricción que a menudo conlleva la relación sexual, no corresponde a una infección sexual o venérea, ya que es una infección producida por bacterias propias del tránsito intestinal que colonizan e invaden el tracto urinario.

Sea contagiosa

La cistitis es una infección causada principalmente por el bacilo E. coli, bacteria propia del tracto intestinal que en determinadas circunstancias coloniza el tracto urinario, con lo que no depende del contacto con otras personas, sino de la capacidad del bacilo para trasladarse al tracto urinario.

Sea una infección provocada por el frío o la humedad

La cistitis es una infección causada principalmente por el bacilo E. coli, bacteria propia del tracto intestinal que en determinadas circunstancias coloniza el tracto urinario. El frío o la humedad no son en sí mismos causantes de la cistitis.

Se relacione con un déficit de higiene

Una correcta higiene íntima corresponde a aquella que no sobrepasa ni por defecto ni por exceso. Si bien es evidente que debe asearse la zona genital, un exceso de higiene puede producir una alteración de la flora bacteriana vaginal, responsable de impedir la invasión por gérmenes nocivos, como el E. coli.

Sea una entidad fácil de diagnosticar

La cistitis puede confundirse con otras alteraciones que se manifiestan con molestias en la zona genital como vaginitis, uretritis, alergia a los preservativos, etc.… Por ello, es necesario consultar con un médico cuando se presenten síntomas sugestivos de cistitis, quien realizará el diagnóstico y establecerá el tratamiento correcto.

Tratamiento y prevención

  1. Tratamiento
    Ante la sospecha de un episodio de cistitis, es imprescindible consultar con un  médico, ya que el tratamiento de un episodio agudo de cistitis se basa en la prescripción de un antibiótico, de los que existen una gran variabilidad de dosis, pautas y duración. Los antibióticos son compuestos químicos que combaten la reproducción de las bacterias, su persistencia en el organismo y su viabilidad. Actualmente las pautas de tratamiento han disminuido su duración, existiendo opciones terapéuticas efectivas que se administran en dosis única, asegurando así el cumplimiento terapéutico.
  1. Prevención
    Un alto porcentaje de mujeres presentan más de 2 episodios de cistitis al año, por lo que deberían considerar medidas que aumenten las defensas naturales y disminuyan la probabilidad de colonización por parte del bacilo E. coli.Las medidas útiles para disminuir la probabilidad de presentar cistitis son aquellas que potencian los mecanismos de defensa contra la infección, básicamente el correcto vaciado vesical, el pH ácido del medio vaginal y la orina, el manto graso normal de la piel genital y la presencia de bacterias normales de la flora vaginal. Entre ellas se encuentran:
  • Tomar mucha agua (entre 1,5 y 2 litros al día) para ayudar a eliminar las bacterias presentes en la orina al ser arrastradas mediante el chorro miccional.
  • Realizar micciones más frecuentes, aproximadamente cada 3-4 horas, y eliminar totalmente el contenido de la vejiga en cada micción. El estancamiento de la orina es el medio ideal para que los gérmenes se multipliquen.
  • Realizar una limpieza correcta de la zona genital después de evacuar, siempre de adelante hacia atrás, y evitar el lavado de la piel genital con jabones que retiren el manto graso de la piel…
  • Orinar inmediatamente después de mantener relaciones sexuales. La micción poscoital es imprescindible para prevenir la colonización bacteriana de la vejiga de la mujer.

  • Evitar el estreñimiento con una alimentación adecuada (favorecer la toma de fibra natural con frutas, verduras, etc…).
  • Realizar ejercicios del suelo pélvico para reforzar la musculatura y disminuir el riesgo de incontinencia urinaria.
  • Tomar vitamina C para ayudar a reforzar las defensas y acidificar la orina. Las bacterias ven dificultado su crecimiento y multiplicación en un medio ácido.
  • Tomar extractos de arándanos, sustancia que impide la adhesión del bacilo al tejido del tracto urinario, con lo que mantiene la salud del tracto urinario.